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viernes, 2 de marzo de 2012

En la variedad está el gusto, siempre que sea queso

Tradición, más sabor, da como resultado una ruta alimentaria. La sumatoria de consistencia, gusto y variedad hizo que el queso encontrara su lugar en el mundo.

FotoGrupo Mercedes/ Fotógrafo Daniel Zunino. Fotografías: Ruta del Queso.

Por Verónica Luna

Una localidad a poco más de 120 kilómetros al oeste de Ciudad de Buenos Aires, es el territorio donde el queso plantó bandera. Fijó su domicilio en Suipacha, y desde allí invita a un rico recorrido por la ruta del sabor.

La unión hace al queso almacen de quesos- ruta del queso - Suipacha
La tradición tambera de Suipacha, como la de otros pueblos bonaerenses, perdió el esplendor de otros años. El declive de la actividad, se agudizó con la crisis que afectó al campo, a fines de la década pasada. El panorama no era nada alentador. Pero como dicen, lo que no mata, fortalece. La opción, para los productores lecheros, fue unirse, afianzar su identidad, y dar a conocer sus productos de una forma directa, atractiva y tentadora. Así surgió, la Ruta del Queso.
Tal como afirma Regina Schlüter, Directora del Centro de Investigaciones y Estudios Turísticos –CIET-, la gastronomía, es una forma de compenetrarse con la cultura. Para la creación de una ruta gastronómica, “tiene que haber una asociación donde todos tiendan a potefabrica de quesos - ruta del queso- suipachanciarse. No se puede competir solo, hay que trabajar en conjunto para atraer al público”.
Además de los que tienen como materia prima la leche de vaca, en Suipacha se realizan quesos de cabra y de oveja. Pero la Ruta del Queso, no se compone de ese único alimento. A las dos fábricas queseras, se suman un criadero de cerdos y jabalíes, uno de ovejas, dos plantaciones de arándanos, un almacén, un productor de embutidos y hasta dos establecimientos hoteleros. “La idea era generar empleo para la gente de Suipacha y dar a conocer las distintas actividades productivas del pueblo, atrayendo de esta manera a los turistas de fin de semana”, cuenta Florencia Lizziero, integrante de la Ruta del Queso.

El corazón con agujeritos
El acceso a Suipacha, sobre la Ruta Nacional 5, es la tarjeta de invitación para entrar a conocer el corazón de su identidad cultural. El relato de la historia de los primeros inmigrantes vascos que se afincaron allí, y cómo la industria lechera se fue consolidando y se llegó a la elaboración de los quesos y a conformar una ruta, es materia de descubrimiento en las visitas guiadas, que se pueden realizar en grupo o en forma independiente. Siempre conviene reservar porque hay horarios fijos y cupos limitados.
La propuesta consiste en visitar los distintos establecimientos y realizar degustaciones. Hay programas de día completo que incluyen desayuno, almuerzo y merienda, o se puede pasar un fin de semana a puro queso, realizando la visita en dos días, para recorrer todo el lugar. “Es mucho más completa y se disfruta mucho más cada visita porque hay más tiempo para recorrer, degustar, escuchar charlas”, comenta Florencia.
La idea es que todo aquel que llegue a Suipacha, pueda conocer su esencia. Por eso el programa de visitas guiadas por la Ruta del Queso es tan importante. “En caso de no tener vehículo, Nicolás, el coordinador de las visitas guiadas, se encarga de encontrar la manera de que se pueda efectuar el recorrido. La casa es chica, pero el corazón es grande”, asegura.

En la ruta
Nada mejor que acompañar el queso con fiambre. Los amantes de las picacriadero jabali ruta del queso suipachadas, lo saben. Eduardo Beuille, también. Es el propietario de un criadero de jabalíes que suma a la Ruta del Queso, su especialidad gourmet. Las visitas a su establecimiento (que se realizan fines de semana y feriados y duran hora y media aproximadamente) finalizan con la degustación de fiambres de jabalí, acompañados de vino y pan casero. Para quienes prefieren una estancia más prolongada, hay un menú aparte donde el jabalí gana la carta.
Para que la experiencia resulte completa, el visitante no puede abandonar el paseo, sin realizar una merienda donde las estrellas serán los dulces elaborados a base de arándanos. No es simple curiosidad. Es dejarse llevar por un camino que conduce directo al placer.

Pan… Queso… Pan… ¡Queso!
Todo en Suipacha tiene que ver con el queso. La identidad de su ruta se forja a partir de lo que todos saben hacer y lo que cada uno aporta. Abrir su corazón al turismo, y entregar lo mejor de sí, fue el camino lógico para que la Ruta del Queso se transformara en una propuesta interesante y sabrosa.
La Ruta del Queso es un emprendimiento para el disfrute colectivo. No sólo aportó sabor, sino que generó puestos de trabajo, y se convirtió en un mecanismo para hacer de la cultura de un pueblo de campo, un atractivo turístico. ¿Alguien, se lo puede perder?

Fuente: todoparaviajar.com
Más información en: rutadelqueso.com.ar