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viernes, 30 de marzo de 2012

Cuando lo que importa es la cerveza

Una poción mágica elaborada a base de cebada, agua, lúpulo y levadura se convierte en la forma artesanal de darle sabor a la pasión de compartir y disfrutar.

Por Verónica Luna

El sabor del encuentro

Un vaso de cerveza es mucho más que eso. Amistad. Alegría. Placer. Momentos únicos que despiertan sensaciones universales. Una tradición que se remonta muy lejos en el tiempo y que llega hasta nuestros días con un significado colectivo que le otorga sabor al encuentro. Un lenguaje masivo que lleva cada vez más, el sello de lo artesanal.

La historia de la cerveza es antiquísima. Algunas creencias le otorgan un comienzo divino, otras hablan de un nacimiento en paralelo con el pan de cebada. Las crónicas que buscan sus orígenes se pierden en siglos anteriores a la era cristiana. A lo largo del tiempo y el espacio, las cualidades de su esencia cautivaron el paladar de generaciones y civilizaciones. Pero es en la Edad Media cuando se detectan los indicios de la utilización del lúpulo que es lo que le otorga a la cerveza la identidad con la que llega hasta el presente. Cuando la revolución industrial permitió su elaboración en gran escala, su conquista fue innegable. Sin embargo, cada vez más son las cervecerías que elaboran la bebida a base de agua, malta, lúpulo y levadura, sin el agregado de químicos. También son cada vez más los consumidores que buscan deleitarse con un sabor único que le otorgue un sinónimo al arte de compartir.

Pensar en verde


En todo el mundo, hay circuitos donde se puede beber cerveza artesanal. En la Patagonia argentina, El Bolsón es una ciudad andina de extraordinario paisaje natural y bosques que parecen encantados. Pero es, además, la marca que da nombre a una de las cervezas artesanales de más larga tradición en la región. También es la localidad en la que se produce el lúpulo que permite que otros establecimientos produzcan su propio brebaje en el país. El tour por la cervecería lleva a conocer todo el proceso que se sigue en la elaboración de la cerveza y finaliza con la degustación de la bebida y bocadillos de preparación casera. Sus variedades incluyen a las típicas rubias, negras, y rojas, y otras como la ahumada, picante, de trigo, con miel y con frutas finas.

Bariloche es un polo turístico que no escapa a la tendencia. Hay más de una docena de cerveceras que se ubican en puntos estratégicos como el Centro, Colonia Suiza y Circuito Chico. Su tradición de inmigrantes europeos provenientes de Alemania, Suiza e Italia, hizo mella en su inclinación cervecera. Sin dudas, Villa General Belgrano, en la provincia de Córdoba, es paraíso para los amantes del lúpulo. En el mes de octubre se realiza allí, la Fiesta de la Cerveza, que recrea el ritual que trajeron los primeros habitantes de procedencia alemana. El evento convoca multitudes de jóvenes que durante varios días beben cerveza en cantidades industriales.

El sabor trasandino

Mientras que del otro lado de la Cordillera, en Santiago, el barrio Bellavista se destaca por su fuerte raigambre cultural, donde son frecuentes las galerías de arte, los teatros y las artesanías de lapislázuli. La noche, en cambio abre sus templos de diversión nocturna en una serie de bares que se despliegan en Pío Nono, la calle principal, donde apreciar algunas de las marcas de cervezas de elaboración no industrial es parte del folclore más reciente. En Chile, el desarrollo de iniciativas que fomentan el turismo cervecero está en sintonía con el auge de emprendimientos particulares de producción de cervezas que se advierte en toda la extensión del país, especialmente en Valdivia donde dicen que se encuentran algunas de las más exquisitas.

En Europa también se consigue

Cataluña es el territorio español donde las microcervecerías establecen su reinado. La ciudad de Barcelona, con todo lo que tiene para conocer y visitar, está también a la vanguardia del movimiento cervecero artesanal. Cuenta con una decena de pequeñas fábricas y tiene su propio Beer Festival.

La iniciativa de fabricar cerveza en forma casera comenzó a desarrollarse una década atrás. Algunos productores fueron evolucionando, y se animaron a llevar sus bebidas al mercado. Surgió la asociación de cerveceros artesanales y el festival, que encontró su lugar ideal para desarrollarse en el claustro gótico del Convent de Sant Agustí, se convirtió en un hecho. Tres días a pura cerveza que hacen las delicias de sus entusiastas bebedores. “El verdadero boom ha sido en los últimos dos años, y estamos en pleno proceso de expansión”, confiesa Mikel Rius, uno de los involucrados en el festival catalán. La globalización, los viajes y hasta internet, son para Susana Giner, responsable de comunicación de la cervecería 2D2spuma, las causas de la mayor fabricación y consumo de cerveza artesanal, cuya elección radica en el placer y en el hecho de que “está mucho más buena que la industrial”. El secreto, parece estar en la calidad. “Es sana, es local, es sostenible y está riquísima”, demasiados argumentos, los que da Mikel como para resistirse a la cita con el sabor.

Praga

“Praga es una ciudad excelente para los amantes de la buena cerveza”, asegura Max Bahnson, un especialista en la materia que organiza excursiones a cervecerías en la capital de la República Checa. Es el autor de Praga: Guía Cervecera Para Borrachines, que, según define, “es más que nada una guía de bares y pubs armada de una manera poco convencional”.

Iglesias y castillos medievales, calles misteriosas y un paisaje de ensueño hacen de Praga una de las ciudades más visitadas de Europa Central. A su mística histórico-cultural, se suma como parte de su tradición, el atractivo de las cervecerías y clubes nocturnos, que superan el centenar de locales y se siguen expandiendo. “Acá hay que empezar por lo básico, Pilsner Urquell y Budvar,-cervezas de larga tradición en la región-, que a pesar de producirse cada una en una escala de más de un millón de hectolitros al año, siguen siendo productos de excelente calidad y referentes incluso para los microcerveceros locales”. Las recomendaciones del guía, incluyen pubs que sirven marcas regionales, multigrifos que se especializan en cervecerías regionales de todo el país y alrededor de una docena de brewpubs de la ciudad -locales pequeños que despachan sus propios productos-. Como buen conocedor, señala “siempre es bueno salirse del centro e ir a los barrios”.

Bahnson, conocido como filósofo cervecero, analiza que el fenómeno de la producción micro es el resultado de la insatisfacción que provoca la homogeneización a la que somete la globalización, pero también a la búsqueda de lo auténtico y distintivo. “La cerveza siempre ha sido un espejo, y en ocasiones, hasta un catalizador de cambios socio-económicos y tecnológicos”, sentencia.

La cerveza conquistó todos los rincones del planeta durante siglos de existencia. Trazó una ruta que conduce desde el clásico sabor de las recetas originales a las variantes más diversas surgidas de la experimentación. Dotada de un simbolismo que sigue intacto, la bebida espumante que se bebe bien helada es una invitación hacia un viaje de complicidad e indescriptible placer. Eso sí, aunque rica en atributos y sabor, es importante beberla con moderación.

Fuente: todoparaviajar.com