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martes, 27 de marzo de 2012

Cada vez hay más wine countries en la Argentina

Con la misma plata con la que comprás un dos ambientes, podés tener tu propia casa frente a tu propio viñedo y beber tu propio vino. Un modelo de negocios que crece en oferta y espera inversores.


Los sueños dorados de los argentinos han variado con los años. De las ansias de doble apellido y los caballos de carrera del siglo pasado al deseo de una 4x4 y diversos objetos deluxe hay todo un mundo de cambios sociales. Hoy, entre los nuevos objetos de deseo más codiciados, el vino (moderno símbolo de status) y su estilo de vida son de los que encabezan las preferencias, en especial a la hora de invertir dinero.

Poseer una casa en un paraje a cielo abierto y enmarcado por montañas, cumpliendo el sueño de la bodega y el viñedo propio, es un anhelo que muchos productores inmobiliarios están explotando a través de proyectos de alta gama dedicados al tema. Por el momento, el interés del público es moderado. De acuerdo a lo consultado con empresarios del rubro, sólo el 20% de las fincas ofrecidas han encontrado compradores. Sin embargo, se multiplican las ofertas que suman una docena de proyectos ya en funciones o con arribo inminente.

A COUNTRY FOR WINE MEN
Los antecedentes del fenómeno hay que buscarlos dos décadas atrás en lugares con grandes extensiones de tierra (por ende, a precios más accesibles) como Napa Valley (en California), o en países más tradicionales pero con proyectos modernos, como los viñedos comunitarios en Portugal. Aquí los primeros proyectos datan de 2006, con la creación de Vines of Mendoza, hasta los recientes Tierra Mansa, Tupungato Winelands (lanzados en 2010) o Casa Palmero (en 2012). Todos procuran lograr una equilibrada combinación entre vinos, resort y bodegas.

Amén de las diferencias puntuales en precios y servicios, en general funcionan como una suerte de barrio privado, donde el inversor adquiere una parcela de viñedos (de 1 a 4 hectáreas) con vides ya sembradas y produciendo o planeadas a futuro. En el terreno adquirido uno también puede construir su vivienda (algunos proyectos incluyen la casa ya lista) y hay una bodega en conjunto con los demás propietarios donde todos podrán vinificar sus cosechas, creando sus productos propios.

LA FORMULA VA COMO VIÑA
Este boom de los countries temáticos del vino apunta a los consumidores de alto poder adquisitivo, en particular extranjeros (estadounidenses, canadienses, brasileños y europeos varios). Sin embargo, también hay clientes argentinos que prefieren instalarse en estas zonas exclusivas, en contacto con la naturaleza y lejos del trajín urbano, con el fin de retirarse (los mayores) o habitar por temporada (los más jóvenes).

Claro que hay otros imanes para los inversores, en particular los costos. “Para poder tener un viñedo y hacer tu vino hoy tenés que pensar en tres millones dólares para lograr una unidad mínimamente rentable entre terreno (25-30 hectáreas), maquinaria, sueldos, infraestructura, etc.”, explica Lucas Palmero, gerente general de Casa Palmero. “En cambio, proyectos como el nuestro permiten a un inversor cumplir su sueño a pequeña escala, invirtiendo unos u$s 200.000 promedio en un terreno de entre una y tres hectáreas. Se paga el servicio, se incluye todo el manejo y se produce vino a una escala manejable para cada consumidor. Es un buen primer escalón para meterse de a poco en el mundo del vino y luego ver cuán lejos lo llevás”.

Teniendo en cuenta que prevén una superficie final de 150 hectáreas vendida en cinco años, el negocio parece ser tan rentable que Palmero no se imagina por qué no se encaró antes en nuestro país. “La gran mayoría de estos emprendedores no son de las familias ultra tradicionales del vino, que parecieran preferir los formatos más clásicos del negocio”, arriesga.

VIÑEDO MATCH
Entre los más resonantes proyectos en funcionamiento, uno de los que está haciendo más ruido es Santa María de los Andes (propiedad del Fiducia Capital Group) en particular por tener al celebérrimo Marcelo Tinelli como uno de sus inversores junto a sus asociados Daniel Mautone (dueño del Casino Victoria, en Maipú, Mendoza) y Hernán De Laurente (Quintaesentially). Entre los tres adquirieron tierras en la citada localidad mendocina de Alto Agrelo, en Luján de Cuyo, con una inversión cercana a los u$s 14 millones. Santa María es un country entre viñas de 819 hectáreas (550 destinadas a las vides) de u$s 98.000 cada una, cuyos propietarios pueden no sólo residir en la casa que construyan entre los viñedos, sino también elaborar su propio vino en la bodega de la finca, de apertura prevista para 2014 (el primer viñedo data de 2006 y van por la primera vendimia, vendida a otras bodegas). El proyecto contempla también una lujosa casa de viñas para propietarios y visitantes, un lodge con 18 unidades cinco estrellas y un hotel boutique con spa y restaurante.

La idea de Tinelli es realizar su propio vino (los viñedos por ahora no tienen un enólogo jefe, tarea que realiza provisoriamente el italiano Alberto Antonini, de Altos Las Hormigas) aunque sin usar su nombre para la marca. Quizás le convenga mantener el perfil bajo: las tierras adquiridas por Santa María de los Andes están bajo la lupa por habérseles otorgado supuestos permisos ilegales de perforación (en plena crisis hídrica y en una zona prohibida) por parte del Departamento General de Irrigación, cuyo titular, Eduardo Frigerio, está suspendido y sometido a jury de enjuiciamiento. El diputado Roberto Blanco (PJ disidente), en tanto, investiga hechos irregulares en la aprobación de la venta de los terrenos. Parece que además de bailar, acá habrá que remar por un sueño.

DONDE INVERTIR

Lejos de polémicas y de famosos, hay una buena variedad emprendimientos con sistemas de negocio similares, pero cada cual con sus particularidades.

Finca Propia: ideado por Santiago Mas, hijo del winemaker Antonio. Ambos, junto a Marcos Astegiano y Oscar Yosa, compraron 56 hectáreas en Tupungato, 40 de ellas plantadas con viñas. El sistema es el más accesible: se pueden adquirir cuotapartes de la finca (u$s 3.900), equivalente cada una a 24 vides, que aseguran una caja de 6 botellas al mes en los primeros tres años (cada fideicomiso dura 30 años). Y ya producen vinos, como lo demuestra su flamante Río De Luna.

Tierra Mansa: en este proyecto de la empresa Southern Cross Land los inversores pueden comprar un terreno de 5000 m2 que incluye una casa y espacio para hacer un viñedo propio, todo por u$s 200.000. Un número razonable, comparado con otros wine countries. También puede alquilarse la propiedad y obtener una valiosa renta anual. Está situado en Vista Flores, Valle de Uco.

Estancia de Cafayate: fuera de Mendoza, este emprendimiento salteño consta de una propiedad agrícola de 550 has. que integra viñedos, golf y ofrece 360 lotes (desde u$s 150.000). Con la propiedad compartida de viñedos (con potencial para producir medio millón de litros al año), cada propietario disfruta de una asignación anual variable de vino de calidad.

The Vines Of Mendoza: uno de los pioneros de la tendencia con su proyecto Vineyard Estates. Queda en el Valle De Uco, lo dirigen dos estadounidenses (Michael Evans y Dave Garret) y un argentino (Pablo Giménez Riili). Aquí el precio sube: es por hectárea y ronda los u$s 180.000. Ya elaboran vinos y se puede construir la casa propia o formar parte de la villa del hotel, con una casa que, si no se ocupa, puede alquilarse.

Tupungato Winelands: uno de los proyectos más ambiciosos, con viñedos supervisados por el flying winemaker francés Michel Rolland. Queda en el Valle de Uco, Tupungato, es del grupo belga Burco América y ofrece extensiones de tierra más grandes. Son 150 fincas de 2,5 a 4,5 hectáreas (acá hay que pensar en unos u$s 400.000) aunque recientemente agregaron viñas privadas de media hectárea (algo más viables). Ya hay canchas de golf y de polo y en los próximos dos años se prevé completar el proyecto con la construcción de un lodge 5 estrellas con wine spa y restaurantes.

OTROS VIÑEDOS PRIVADOS
Estos son otros de los tantos proyectos existentes para que inviertas en tu propio vino:

Algodon Wine Estates: en San Rafael, es una comunidad vitivinícola y golfística con más de 250 fincas de entre 0.4 y 6 has (u$s 120.000 c/u). Además, bodega boutique, spa, piscina, hotel, club house y restaurante.

Aymuray Wine & Golf Country Club: en Alto Agrelo, el proyecto contempla un campo de golf, viñedos y un hotel. Los lotes de 5000m2 para construir viviendas rondarán los u$s 35 el m2, siendo u$s 15 para los viñedos.

Casa Palmero: el más nuevito; en el Valle de Uco, ya tiene viñedos en funcionamiento y se cosecharon en la última vendimia. Una hectárea (cerca de u$s 200.000) rinde 6500 botellas.

Viña Bio: en sus 25 hectáreasen San Rafael, ofrece ser parte de la primera viña con certificación orgánica y biodinámica, idem para sus vinos. La membresía por tres años incluye 72 botellas del vino Buenalma y alojamiento en un Lodge (en construcción).

Villa Dolce Vita: en Tunuyán, los italianos Filippo Invernizzi y Giuseppe Omegna ofrecen 17 lotes de 3 a 5 hectáreas (a u$s 100.000 promedio). Dos de ellas implantadas con Malbec. Se puede hacer la casa y trabajar codo a codo con los enólogos.

Por Frank Blumetti

Fuente: planetajoy.com