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domingo, 6 de noviembre de 2011

Recorriendo el mundo en silla de ruedas

En esta nota les contaremos las historias ejemplares de personas que, a pesar de vivir con una silla de ruedas, pudieron seguir adelante y darse el gusto de hacer lo que siempre soñaron: viajar y recorrer lugares del mundo que nunca habían visto.
Luis Javier Galvis Hernández, por las rutas de Colombia. (Foto: blog 4x4x4)

Miguel Nonay, Albert Casals y Luis Javier Galvis Hernández viven en países diferentes, no se conocen y sólo tienen dos cosas en común: llevan sus vidas sobre sillas de ruedas y ven su vida como una sucesión de viajes y aventuras. Estos hombres ejemplares supieron dejar de lado sus limitaciones para ser los protagonistas de las travesías que siempre quisieron, por curiosidad o convicciones.

Rodando por la paz

Luis Javier Galvis Hernández, oriundo de la ciudad colombiana de Santander, es un ex soldado del Ejército Nacional que en 2009 salió a la ruta con su silla de ruedas para exigir a los grupos alzados en armas de Colombia que liberen a todos los secuestrados.

Este aventurero recibió dos tiros en la columna en un combate sostenido con la guerrilla en los Montes de Marí, por la que quedó cuadriplégico a los 18 años.

Galvis Hernández salió de la ciudad de Ipiales, en Nariño, y atravesó toda la costa atlántica de Colombia, sólo provisto con su silla de ruedas adornada con banderas de su país y un pequeño bolso con elementos personales. Llegó a la ciudad de Fonseca donde se presentó en el ayuntamiento para protestar por la pensión que recibe del estado.

A continuación, emprendió una travesía a través de las montañas colombianas que duró 3 meses y llegó hasta Cúcuta, ciudad que se ubica cerca de la frontera con Venezuela, donde las autoridades de ese país le negaron la entrada. Luego probó en la frontera de Maicao pero tampoco tuvo suerte. En la actualidad, Galvis Hernández busca seguir su viaje hasta Sudamérica, para seguir pidiendo por sus compatriotas secuestrados.

Viajero sin límites

Hace 2 años, el español Miguel Nonay, de 50 años, comenzó a escribir el blog “A Salto de Mata”, donde relata sus aventuras como turista en silla de ruedas y cómo hace para llegar a los destinos que elige.
Los viajes de Miguel por España, Costa Rica, Argentina, Túnez, Marruecos, Argelia, Bélgica, Francia y el desierto del Sahara le sirvieron para darse cuenta de que - por más que su estado le demanda un poco más de tiempo y esfuerzo que al resto- puede lograr los objetivos que persigue y llegar a los puntos más recónditos del mundo.

Este español, digno de admiración, no se conforma con visitar sus destinos soñados, sino que también recorrió ríos en kayak, se tiró en tirolesa por la selva y saltó al vacío con un paracaídas, todo con la compañía de su esposa, Eva.

“A salto de mata” le permite a Miguel relatar su historia y usar su experiencia para contarle a otras personas con movilidad reducida cómo pueden hacer para ser exploradores a pesar de la discapacidad.

Nonay también puso en marcha el proyecto especial de viajes Viajeros sin límites, cuyo objetivo es promover el turismo inclusivo, aconsejando a quienes tienen cualquier tipo de supuesta limitación para viajar. El lema de Miguel es: “las limitaciones son demonios que se pueden vencer” y él es el ejemplo vivo.

El mundo sobre ruedas

Albert Casals es un joven de 20 años, oriundo de Esparraguera (Barcelona), que se encuentra en silla de ruedas desde las 8 años a causa de un grave caso de leucemia. Hasta aquí su historia no tiene nada de peculiar, pero debemos considerar que este joven intrépido ya ha recorrido, sólo, sin dinero ni teléfono celular, casi todo el mundo.

A los 14 años pidió permiso a sus padres para recorrer Europa, con las características antes mencionadas, y accedieron con la condición de acompañarlo en su primer viaje. Allí Albert Casals en la presentación de su libro (Foto: Albert Casals)aprendió como funcionaba una estación de tren y descubrió que en algunas iglesias se puede dormir sin pagar.
Increíble o no, su método para viajar por todo el mundo sin dinero es hacer “dedo” o “auto-stop”, apelando a la bondad de los conductores. También ha viajado en trenes o ferrys como polizón, inventado excusas y apelando a la simpatía por su silla.

Albert, en sus viajes, lleva por equipaje sólo una mochila con una bolsa de dormir, una carpa, algo de ropa y un par de libros que va intercambiando, además de su silla, a la que prefiere de hierro, porque se puede soldar en cualquier sitio si se rompe y, eso sí, plegable para que quepa en los coches.

Casals asegura que viaja para conocer gente diferente y aprender de ellos, por eso para él “la silla es más una ventaja que un inconveniente: la gente te pregunta qué te pasa, de dónde vienes, y así haces un montón de amigos”.

El primer año de travesía recorrió casi todos los países de Europa. Al año siguiente, su destino fue Asia: Tailandia, Malasia y Singapur. En 2008 decidió pasar seis meses en Sudamérica: México, Ecuador, Chile, Brasil, Paraguay y Argentina. Volvió a España, y para los siguientes seis meses, eligió África, donde se enamoró de Anna, quién ahora es su compañera de viaje.

En la actualidad Albert y Anna se encuentran atravesando Medio Oriente, India, China, cruzarán a Australia y de allí a Nueva Zelanda, donde buscarán la granja que se encuentra justo en las antípodas de su casa de Barcelona.

A sus 20 años, este joven español ya escribió 2 libros: “El mundo sobre ruedas” y “Sin Fronteras”, donde cuenta sus aventuras y la filosofía de vida que lo impulsa a seguir avanzando.

Fuente: todoparaviajar.com

1 comentario:

Merecedes dijo...

Hoy en día el turismo inclusivo es super importante para la industria y presta un servicio increíble en los países en donde está desarrollado. Por ejemplo, sé que en toda Argentina hay infraestructura y condiciones aptas para todo tipo de "viajero sin límites". POr ejemplo, hay departamentos en Recoleta que vienen especialmente diseñados y equipados para personas con capacidades diferentes.
Lo tienen que probar!
Mechi