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domingo, 6 de noviembre de 2011

Más allá del mate bajo el brazo...

A través de un pocillo de café o una copita de grapa, te proponemos conocer cinco lugares emblemáticos de la Ciudad Vieja de Montevideo.
cortado en vaso, resistiendo a la modernidad

Por Rodrigo Carretero

Sabido es que lo que no lograron los otomanos, lo alcanzó el café. Los soldados no llegaron a tomar Viena, pero la bebida se derramó incontenible por toda Europa. A veces glorificada, otras considerada "bebida de infieles” por la Iglesia Católica, lo cierto es que el café ha logrado imponerse en el mundo occidental como la infusión que reúne a los amigos, incita a la charla,despierta los sentidos y con su aroma nos arrastra a los bares, cafés y confiterías.

En la margen oriental del río de aguas, no por nada, color café con leche, se levanta la hermosa ciudad de Montevideo, que esconde en la ciudadela un tesoro muchas veces ignorado por los turistas. Cuenta la historia que sus primeros bares surgieron como pulperías y almacenes. No fue hasta después de mediados del siglo XIX y teniendo como referente al Café Tortoni de la vecina Buenos Aires que surgieron los verdaderos “cafés”. Hacia 1920, los bares del casco histórico eran lugar de encuentro de artistas, artesanos, arquitectos y escritores. Treinta años después, en el afán de renovación de una ciudad que asomaba a la modernidad, se proyectó dejar en pie solamente el Cabildo, la Matriz, el Banco de la República y el Mercado del Puerto. Afortunadamente no se logró el cometido y hoy podemos disfrutar de varios reductos triunfadores del tiempo.

Tal el caso del Bar El Hacha, el primer café de la ciudad. Su nombre original se ha ido, “El Hacha” le quedó desde que en 1794, uno de los parroquianos, asesinó con un hacha al encargado. Hoy guarda en sus paredes la historia viva. En su esquina sin ochava (Buenos Aires y Maciel), se juntan los músicos que en las noches de sábado actúan en el bar, descollando el vicio del tango.

Al otro lado de la ciudadela, otro bar disputa desde sus manteles tamaño tabloide ser el primero de la ciudad. El Café Brasilero atestigua en sus ventanales que funciona desde 1877. En un local bastante pequeño (Ituzaingó 1447), las paredes atiborradas de fotografías, pinturas y afiches dan cuenta de los personajes y los años que han pasado por sus pisos de madera. La escasa luz rememora la iluminación a gas de antaño. Hoy el “Brasilero” es refugio de turistas y personal bancario de la city.
A pocas cuadras de allí, en la esquina de Uruguay y Florida, se levanta el Bar Iberia. Medio siglo atrás, pescadores rusos y polacos bajaban de los barcos y se refugiaban en él, dejando flotando en el aire sus incomprensibles historias y melancolías. Esta concurrencia atraía a las muchachas de ligero vivir, que esperaban afuera, ya que tenían prohibida la entrada. Supo ser el “bar del puerto”, pero ya no quedan eslavos de mar, solo unos pocos habitúes que pasan el tiempo frente a inagotables copitas de grapa miel.

Otro de los sitios, en este caso remodelado tanto su interior como su nombre es el actual Café Bacacay. Durante cien años, el lugar fue conocido como “El Vasquito”. Situado justo enfrente al Teatro Solís (Bacacay y Buenos Aires) era el sitio elegido por actores, cantantes, escritores y poetas. En 1995 el cambio de dueños borró la penumbra bohemia y transformó el boliche en un bar de referencia de la cultura montevideana actual. Se destaca de otros bares por sus guardas de vinos nuevos en odres viejos, logrando sabores muy festejados por los concurrentes.Cafes de Montevideo
Para terminar la recorrida, nada mejor que, acodados en la vieja barra de estaño y disfrutar de un par de copas de Uvita. Situado en los últimos resquicios de lo que fuera el Mercado Central, (Ciudadela 1229), el Baar Fun Fun (con doble a) funciona desde 1895. Su interior es un verdadero museo, convirtiendo cada uno de sus rincones en testigos de la historia. Sus materiales, madera, estaño y espejos rescatan y mantienen vivos los valores de otros tiempos. Allí, Carlos Gardel cantó en 1933 y dejó su alabanza a la Uvita, bebida creada a partir de secretas combinaciones de diferentes vinos y oportos y que hoy es la identidad y la fama de este histórico lugar.

Fuente: todoparaviajar.com