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sábado, 19 de noviembre de 2011

Lo barato, ¿sale caro?

Hay temporadas en las que los paquetes a esos lugares soñados están al alcance del bolsillo. Pero,¿qué hace que el precio baje tanto? Algunos puntos que debes tener en cuenta para que tu dinero esté bien invertido.
A veces los precios bajos esconden riesgos que es mejor saber a tiempo. Foto: sxc.hu

Dicen que cuando la limosna es grande hasta el santo desconfía. Por eso, antes de entusiasmarse y contratar algunos paquetes u ofertas turísticas que parecen soñadas, hay que hacer algunas preguntas que responderán si vale la pena invertir ese dinero en ese destino o es mejor apuntar a otras latitudes (o, en su defecto, esperar a ahorrar un poco más para ir en otra época mejor).

Más allá de los casos –que los hay, y muchos- en los que se promocionan paquetes por un valor que, luego, al llegar a la agencia resultan más caros porque faltaba sumarle impuestos o porque el avión sale de una ciudad a 500 kilómetros de donde estamos (y, por ende, habría que tomar otro avión o bus hasta ese lugar, incrementándose así el costo final) o porque el vuelo hará tantas escalas que nos pasaremos más tiempo a bordo del avión que en tierra firme, hay otros ítems en los que también debes fijarte. Porque muchas otras veces el valor es el publicitado y no hay truco alguno: el vuelo es perfecto, el hotel es divino y todo está en su lugar. Sin embargo, cuando llegamos a destino, descubrimos por qué la oferta era tan tentadora.

Por ejemplo, si te ofrecen viajar a Cuba entre junio y noviembre, hay altas chances de que te toque un huracán. Si bien hay miles y miles de casos de personas que viajaron en esta época y no sufrieron ni siquiera un vientito, la realidad es que en estos meses es la época de huracanes en el Caribe en general, por lo que aquello que te salió muy barato a priori, puede terminar siendo el viaje más caro de tu vida (¡imagínate la semana entera encerrado en el hotel luego de haber invertido tanto dinero!). Entre agosto y octubre son, definitivamente, las fechas más riesgosas para visitar la zona caribeña en general (incluso, Miami). Y si de todos modos quieres ir al Caribe, elige entonces las islas de Aruba, Bonaire y Curaiçao, y Tinidad y Tobago, que se encuentran en el sur, debajo de la zona de huracanas, por lo que hay un poco más de seguridad.

Si quieres ir a Perú, debes saber que entre diciembre y abril se da la época de lluvias que, además, coincide con la fecha de más calor. En un período similar llueve en el norte de Brasil, mientras que entre abril y julio las lluvias llegan al noreste del país y entre noviembre y marzo afectan a Río (y sus playas) y San Pablo. Estos son datos que si bien no deben amedrentar a nadie para visitar estos destinos, sí deben ser tenidos en cuenta si la intención es broncearse en sus playas. Puede que lo logren, pero también puede que les toquen días en los que el paraguas sea su única compañía. Esto sin tener en cuenta que tanto Perú como en Brasil sufrieron en los últimos años importantes inundaciones que llegaron a ser, en algunos casos, fatales.

Fuente: todoparaviajar.com