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jueves, 5 de abril de 2012

Llegar y parar donde pocos pueden

Son comunes en muchas regiones del planeta, como África, Australia y Nueva Zelanda. Pero también en Europa. Contrarios a la tendencia lujosa que caracteriza a sus pares norteamericanos, los rodantes 4x4 están pensados para resignar comodidad en aras de llegar donde pocos pueden. Una tendencia que apenas hizo pié en Argentina.

 ¿Qué lleva a comprar una camioneta 4x4 a aquellos que prácticamente no la bajan del asfalto? Muchos creen que es una cuestión de status. Pero sin dudas, también hay un factor asociado a la sensación de libertad de movimientos que genera, aunque no se aproveche. La misma conclusión puede aplicarse a quienes vacacionan en un rodante. Los ejemplares 4x4 de estos vehículos ruedan desde hace muchos años en otros países, y a pesar de las grandes posibilidades que ofrece nuestro país para el turismo off road, prácticamente no se ven construidos aquí: todos los que se ven son traídos por propietarios extranjeros que pasan varios meses aprovechando las bellezas naturales argentinas. Aún así, la proliferación de las camionetas doble tracción llevó al surgimiento de los ejemplares de avanzada: los campers, que implican montar sobre la caja de éstas un habitáculo –removible o no- y así disfrutar al máximo sus posibilidades.

Diferencias y semejanzas

Los motorhomes 4x4 tienen algunas semejanzas y diferencias con sus hermanos tradicionales. Al igual que éstos, permiten vivir en un entorno natural y disponer de todo lo necesario para escaparse de la civilización, logrando autosuficiencia al menos por unos días. Sin embargo, los modelos doble tracción suelen ser más pequeños, ya que el tamaño está relacionado con la maniobrabilidad en terrenos difíciles. En ellos se resigna cierta comodidad para ganar libertad de movimientos. Incluso, algunos no tienen camas o sólo tienen para dos, y agregan una carpa en el techo.

Otra diferencia sustancial es el peso. Aunque su tamaño es menor, su peso proporcional es mayor, ya que deben ser mecánicamente más robustos e incorporar otros accesorios para transitar por caminos o lugares inhóspitos: ruedas, chasis y defensas más grandes, elementos externos como planchas-puente, bidones, cadenas para nieve o barro, palas, etc. A ello se suma que sus reservas energéticas –básicamente de agua, baterías, paneles solares, garrafas y combustible- suelen ser mayores porque quienes los usan buscan estar más alejados de fuentes de aprovisionamiento, ya sea en días como en distancia. Una tercera diferencia es la motorización: estas unidades requieren de mayor potencia para mover cómodamente un peso superior por barro, arena y otros terrenos similares. Estos dos últimos elementos hacen que su consumo de combustible sea mayor, un factor no desdeñable a la hora de sacar cuentas…

En Argentina actualmente no se consiguen comercialmente camioncitos utilitarios o buses 4x4 para carrozarlos desde nuevos, como sí ocurre en otros países. Según informaron desde la filial nacional de Fiat, durante 2006 y 2007 se vendieron muy pocos Iveco con doble tracción, pero ante el cambio a la nueva línea dicha oferta se discontinuó. El competidor de éste fue el Ford F 4000 4x4, del cual también los existentes son muy escasos, y cuyo carrozado no tendría forma de motorhome sino de camper, por su morfología similar a una camioneta.

En el exterior, las empresas y los particulares que arman este tipo de vehículos prefieren unidades probadas: los camiones MAN, Scania o Mercedes; los buses Mitsubishi y los utilitarios Iveco están a la cabeza. Otros prefieren transformar viejos camiones militares, entre los cuales despuntan los clásicos Unimogs, para los que casi ningún terreno es imposible. La creatividad está a la orden del día, y por eso los comerciales suelen tener todos los accesorios (hasta TV de plasma) así como los caseros todo el ingenio.


Sea cual sea la opción, muchos rodanteros afirman que les gustaría tener un vehículo de estas características solamente para afrontar las condiciones de algunos caminos y rutas argentinas. “Quizás no pensemos en cruzar un desierto o trepar dunas, pero si es bueno saber que las piedras no te van a lastimar las cubiertas, que la arena no te va a frenar o que el barro no te va a hacer pegar la vuelta, porque siempre tenés la opción de la doble tracción”, aseguran algunos consultados en el foro de www.rodanteando.com.ar

Por ahora, habrá que conformarse con ver las unidades que pasean turistas europeos por nuestras rutas, y que en algunos casos dejan en campings argentinos durante varios meses mientras regresan a trabajar a su país, para volver al año siguiente, como ocurre en algunos establecimientos cordobeses.

Las criollas que hace punta

En Argentina, varias empresas han desarrollado el servicio de alquiler de rodantes. Si bien la investigación para esta nota no reveló ninguno que alquile motorhomes (colectivos o buses) 4x4, es común que se utilicen camionetas doble tracción –tanto cabina simple como doble- para agregarle un habitáculo en la caja y convertirla en un camper. Oscar Mirón es presidente del primer club de alquiler de motorhomes de Sudamérica, y cuenta que “entre quienes alquilan un camper hay dos tipos de clientes: el argentino que cuando viene a averiguar, tiene la fantasía de hacer de este tipo de vida ‘su cable a tierra’, y el extranjero.

Entre estos los hay con vasta experiencia y quienes toman el servicio por primera vez; porque es obvio que para quien va a recorrer un país, o una región, es más práctico, cómodo y económico alquilar un camper. La Argentina posee a lo largo de toda su geografía, imponentes paisajes y lugares turísticos que son accesibles con este tipo de vehículos, y las restricciones de uso prácticamente no existen. Su autosuficiencia hace que se pueda estacionar directamente frente a una playa o a la vera de un arroyo, haya o no un camping para ello”.

Alquilar una camper 4x4 en Argentina ronda los $ 600 por día en temporada alta y cerca de $ 500 en baja para excursiones de hasta 15 días. Las empresas se especializan en clientes exigentes y por eso el servicio es de primer nivel: suele incluir recepción en aeropuerto si son extranjeros, complementos turísticos, asesoramiento sobre destinos y lugares a visitar, y más. Asimismo, las unidades vienen completamente equipadas con todo lo necesario para los pasajeros, que en el caso de las campers no suelen ser más de cuatro, por su disponibilidad de camas.


Algunos cuidados nunca están de más

Quienes poseen su propio MH, camper o casilla seguramente aprendieron con la práctica y el tiempo que no es igual conducir uno de estos que un automóvil común. Las vacaciones son momentos que deben ser memorables… por las buenas, no las malas. Por eso en caso de alquilarlos, tener en cuenta algunas precauciones básicas no viene mal. Los MH y campers 4x4 son más pesados y voluminosos que los vehículos comunes. Y si bien enseguida se nota que su aceleración es menor, lo más importante es su frenado, que no advertimos hasta necesitarlo: su masa en movimiento genera una gran inercia que requiere de muchos metros más que un auto para detenerse.

Si bien los servicios de alquiler realizan mantenimientos preventivos, y suelen rentar las unidades en muy buen estado –porque de eso viven- no están de más algunas precauciones antes de salir: al igual que al subirse a cualquier auto, la persona que vaya a conducir debe chequear equipamientos y accesorios como luces de freno, posición de los espejos, bocina, indicadores, perillas o botones de luces, limpiaparabrisas, cinturones de seguridad, balizas del vehículo y externas, matafuegos, etc. Incluso, sería bueno que lo pruebe antes de salir directamente a la ruta o la autopista, para familiarizarse con su andar.

En el caso de rentar una camper 4x4, hay que tener en cuenta que poder pagarla no significa poder manejarla. Si conducir una camioneta doble tracción off road es difícil, imaginen una casa doble tracción. Por eso, hay que tener en cuenta que dentro de una camper se trasladan platos, vasos, y muchos objetos más que fácilmente pueden desparramarse ante cualquier “pirueta”. El uso de estos vehículos requiere habilidades conductivas y conocimientos que no todos poseen, y que se hacen más necesarios cuando se les suma el peso de un habitáculo, pero sobre todo, la invaluable presencia de nuestros seres queridos. Si uno no está entrenado en ello, conviene dejar la osadía en casa a la hora de salir.

Autor: Marcelo Tedesco
Fuente: airelibredigital.com