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domingo, 13 de junio de 2010

Discurso del Presidente Uruguayo sobre la Educación.

Impecable. Deberían pasarlo por cadena nacional en nuestro país. En cuanto al pensamiento, lo comparto en su totalidad. Esperemos que lo lleve adelante, el pueblo uruguayo estará agradecido. hc


Ustedes saben mejor que nadie que en el conocimiento y la cultura no sólo hay esfuerzo sino también placer.
Dicen que la gente que trota por la rambla, llega un punto en el que entra en una especie de éxtasis donde ya no existe el cansancio y sólo le queda el placer.
Creo que con el conocimiento y la cultura pasa lo mismo. Llega un punto donde estudiar, o investigar, o aprender, ya no es un esfuerzo y es puro disfrute.
¡Qué bueno sería que estos manjares estuvieran a disposición de mucha gente!
Qué bueno sería, si en la canasta de la calidad de la vida que el Uruguay puede ofrecer a su gente, hubiera una buena cantidad de consumos intelectuales.
No porque sea elegante sino porque es placentero.
Porque se disfruta, con la misma intensidad con la que se puede disfrutar un plato de tallarines.
¡No hay una lista obligatoria de las cosas que nos hacen felices!
Algunos pueden pensar que el mundo ideal es un lugar repleto de shopping centers.
En ese mundo la gente es feliz porque todos pueden salir llenos de bolsas de ropa nueva y de cajas de electrodomésticos.
No tengo nada contra esa visión, sólo digo que no es la única posible.
Digo que también podemos pensar en un país donde la gente elige arreglar las cosas en lugar de tirarlas, elige un auto chico en lugar de un auto grande, elige abrigarse en lugar de subir la calefacción.
Despilfarrar no es lo que hacen las sociedades más maduras. Vayan a Holanda y vean las ciudades repletas de bicicletas. Allí se van a dar cuenta de que el consumismo no es la elección de la verdadera aristocracia de la humanidad. Es la elección de los noveleros y los frívolos.
Los holandeses andan en bicicleta, las usan para ir a trabajar pero también para ir a los conciertos o a los parques.
Porque han llegado a un nivel en el que su felicidad cotidiana se alimenta tanto de consumos materiales como intelectuales.
Así que amigos, vayan y contagien el placer por el conocimiento.
En paralelo, mi modesta contribución va a ser tratar de que los uruguayos anden de bicicleteada en bicicleteada.
LA EDUCACION ES EL CAMINO
Y amigos, el puente entre este hoy y ese mañana que queremos tiene un nombre y se llama educación.
Y mire que es un puente largo y difícil de cruzar.
Porque una cosa es la retórica de la educación y otra cosa es que nos decidamos a hacer los sacrificios que implica lanzar un gran esfuerzo educativo y sostenerlo en el tiempo.
Las inversiones en educación son de rendimiento lento, no le lucen a ningún gobierno, movilizan resistencias y obligan a postergar otras demandas.
Pero hay que hacerlo.
Se lo debemos a nuestros hijos y nietos.
Y hay que hacerlo ahora, cuando todavía está fresco el milagro tecnológico de Internet y se abren oportunidades nunca vistas de acceso al conocimiento.
Yo me crié con la radio, vi nacer la televisión, después la televisión en colores, después las transmisiones por satélite.
Después resultó que en mi televisor aparecían cuarenta canales, incluidos los que trasmitían en directo desde Estados Unidos, España e Italia.
Después los celulares y después la computadora, que al principio sólo servía para procesar números.
Cada una de esas veces, me quedé con la boca abierta.
Pero ahora con Internet se me agotó la capacidad de sorpresa.
Me siento como aquellos humanos que vieron una rueda por primera vez.
O como los que vieron el fuego por primera vez.
Uno siente que le tocó en suerte vivir un hito en la historia.
Se están abriendo las puertas de todas las bibliotecas y de todos los museos; van a estar a disposición, todas las revistas científicas y todos los libros del mundo.
Y probablemente todas las películas y todas las músicas del mundo.
Es abrumador.
Por eso necesitamos que todos los uruguayos y sobre todo los uruguayitos sepan nadar en ese torrente.
Hay que subirse a esa corriente y navegar en ella como pez en el agua.
Lo conseguiremos si está sólida esa matriz intelectual de la que hablábamos antes.
Si nuestros chiquilines saben razonar en orden y saben hacerse las preguntas que valen la pena.
Es como una carrera en dos pistas, allá arriba en el mundo el océano de información, acá abajo preparándonos para la navegación trasatlántica.
Escuelas de tiempo completo, facultades en el interior, enseñanza terciaria masificada.
Y probablemente, inglés desde el preescolar en la enseñanza pública.
Porque el inglés no es el idioma que hablan los yanquis, es el idioma con el que los chinos se entienden con el mundo.
No podemos estar afuera. No podemos dejar afuera a nuestros chiquilines.
Esas son las herramientas que nos habilitan a interactuar con la explosión universal del conocimiento.
Este mundo nuevo no nos simplifica la vida, nos la complica…
Nos obliga a ir más lejos y más hondo en la educación.
No hay tarea más grande delante de nosotros.

martes, 27 de mayo de 2008

Falta de educación

El otro día escuchando la exposición de un grupo de alumnos, les tocaba hablar sobre el cuidado del medio ambiente. Por el tono del disertante, daba por hecho que toda la suciedad en los ambientes es provocada por los visitantes, cosa que no comparto totalmente. Entonces pregunté, si todos estaban seguros que era así? Hay muchos sitios que visito con frecuencia, por mi trabajo vinculado al turismo, y me doy cuenta que no es así. Por dar un ejemplo, San Antonio de los Cobres, donde los niños que piden plata a los visitantes, luego corren a comprar sus golosinas, bebidas y tiran los papeles y envases en medio de la calle donde "trabajan". Lo peor de todo es la ausencia de un comentario correctivo por parte de sus padres, hermanos mayores o amigos.
Para sorpresa de muchos, un alto porcentaje de estos niños, por no decir todos, concurren todos los días a la escuela y tanto ellos como sus maestros, saben de la importancia de la visita de turistas a su localidad, pudiendo vender sus tejidos, hacer de guías, contar la historia de su cultura, etc.
Por lo tanto mi pensamiento siempre ronda en la misma idea, es falta de educación. Y con esto trato de no caer en perjuicios. Quizás es utópico pretender que lo aprendan en su casa, pues sus padres no han tenido oportunidad de contar con dicha educación, pero ellos sí, gracias a Dios, tienen esa posibilidad. Por lo tanto, nosotros los formadores, educadores o simplemente los que estamos frente de un aula, debemos ser responsables de la educación de las generaciones presentes y futuras.
No hace falta que figure en ningún programa, ni que nos lo digan las autoridades superiores, sabemos lo que debemos transmitir para colaborar con el cuidado del medio ambiente y por qué no dejar una imagen digna ante los ojos de los visitantes.
Con pocas palabras podemos contarles a estos niños, el impacto negativo a la vista propia y ajena que esto ocasiona, los cientos y miles de años que tardan los desechos en ser degradados y la contaminación que provoca en su vida diaria, en algo tan vital como el agua.

hachece